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lunes, 29 de junio de 2015

Ginecólogo

Lausi: Hoy, día 29 de junio de 2015 he ido al ginecólogo. Antes de irme con mi madre hacia el hospital, he meado (maldita la hora que lo hice). Llego a las once y punto de la mañana, a la hora de la cita, entro y en la silla está sentado un señor, un hombre. Pienso "empezamos bien". Me hizo las típicas preguntas: ¿Tienes relaciones? ¿Cuándo te bajó por última vez la regla? ¿Tienes alguna enfermedad importante o tu familia? Después de una incómoda conversación, me explica que debo sentarme en la famosa silla donde una se abre de piernas. Yo estaba muy nerviosa, pero él me tranquilizó diciéndome que sólo me haría una ecografía en el vientre. La verdad es que oír eso alivia. Pues, como bien había dicho ese hombre, que por cierto era hispanoamericano, me hizo esa tal ecografía. 
El hombre no vio nada, pero no me estoy refiriendo a alguna complicación, no, sino que como había meado antes, tenía la vejiga vacía y no se podía hacer bien la ecografría. Me dio dos opciones: beber dos litros de agua para que tenga la vejiga llena o hacerme pruebas por vía vaginal o anal. Yo no sé vosotras pero yo me bebí mis dos litros de agua. 
Cuando salgo de la sala del doctor, creía que me moría por como me estaba meando. Nunca he meado más en mis dieciséis años como hoy lo he hecho y nunca me había dado tanto asco mi bebida preferida, el agua.
Mañana, antes de la reunión del consejo escolar, tengo una analítica, esperamos que no me mareé. 

                 Adiós, Lausi. 

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